Ricardo se va a la capital São Paulo. Se involucra en la lucha armada contra la dictadura militar, volviéndose ideólogo del movimiento en que actúa. Su situación se complica. Perseguido, vuelve al interior, refugiándose en la casa de María, novia que él había abandonado hace siete años, para intentar la suerte en la grande ciudad. María, actualmente casada, asume la responsabilidad de proteger su gran amor, Ricardo, de las persecuciones de la dictadura.